jueves, 16 de marzo de 2017

Ser en si



Cada día 
seguía a muerte a un equipo de fútbol diferente 
rezaba a un dios distinto 
prefería otra marca de cerveza 
frecuentaba un café donde nunca había estado antes 
se enganchaba a una serie 
apoyaba sin fisuras a un nuevo partido 
cambiaba de desodorante y de opinión 
como de amigos 
cada noche (tal vez no tanto) 
juraba amores eternos 
y de vez en cuando a todo esto hacía una excepción. 
Lejos de reinventarse pretendía 
ser únicamente 
fiel a sí mismo.


jueves, 9 de marzo de 2017

Mala racha




    Un día de repente los hijos han crecido y nadie se preocupa por el futuro de los recuerdos huérfanos que dejan: estos, abandonados a su suerte, piensan que se trata tan solo de una mala racha. Que pronto todo volverá a ser como era antes. No sé, tal vez el Ayuntamiento debería habilitar un lugar donde depositar esa infancia desechada, una casa de empeños donde al cabo del tiempo, pero antes de ser demasiado viejos, pudiéramos recuperarla a cambio de toda la nostalgia que iremos acumulando después de dar la juventud por perdida para siempre.


jueves, 2 de marzo de 2017

Técnica de dibujo




    Pertrechado de escuadra y cartabón, extiende en la oscuridad una cuadrícula perfecta. Después, inmóvil y en silencio, acecha empuñando el lápiz la llegada de las primeras luces.


miércoles, 22 de febrero de 2017

Una forma de silencio



    Tal vez ya es hora de estarse callado un rato, pensó, y ni esto siquiera llegó a decir.


miércoles, 15 de febrero de 2017

Traspiés



    Y mira que te dije: fíjate dónde pisas que no tengo los juanetes para bailes. Y tú: déjate llevar y todo irá como la seda. Siempre te creíste un poco Fred Astaire y me prometiste ir a ver "La ciudad de las estrellas". Ahora las he visto todas juntas, así que, por favor, no me vengas con más músicas.


martes, 7 de febrero de 2017

Romper el hielo




    El aliento moldea el vidrio creando el espacio de dentro a fuera con su soplo. Las manos moldean el barro creando el espacio de fuera a dentro con su caricia. Pero ¿desde dónde empieza a fraguarse el hielo, qué aliento, qué manos lo avivan? ¿Y en qué momento deja de fluir su espacio y se escenifica? 

    El fotógrafo dispara quieto y académico, con los brazos pegados al cuerpo, no por buscar la nitidez sino por miedo a romper algo y que una vida de trabajo no alcance para pagar los desperfectos. Y mientras dispara empieza a sentir el frío sobre sí como un envoltorio silencioso, ese frío que tiene la calidad de la seda.


martes, 31 de enero de 2017

Sala intermedia



-Esto es una locura. Mira cómo me tiemblan las piernas.
-Pues ya no tiene vuelta atrás.
-En mala hora me dejé convencer.
-No me vengas ahora con esas, llevamos meses planeándolo.
-Meses no, años.
-Pues más a mi favor.
-Pero ¿no te das cuenta? Jamás saldremos de aquí sin que nos descubran.
-No sé por qué dices eso. Somos dos más entre miles.
-Los de seguridad nos van a parar, nos harán preguntas, ya verás.
-Esos menos que nadie.
-Es una locura. Antes de diez minutos ya habrán notado la falta, seguro.
-Qué van a notar, de sobra sabes que nadie se fija en los cuadros de esta sala.
-Pero algún erudito, o incluso algún turista despistado podría…
-Podría qué, ¿descubrir entre toda esa maraña de deidades y oropeles que hay dos figuras menos?
-Pues si.
-Ay, qué más quisieras. Somos personajes secundarios de un pintor menor, olvidables, prescindibles, y este es precisamente nuestro único poder, nuestro privilegio.
-Tienes razón. No perdamos más tiempo.
-¿Nos vamos?
-Nos vamos.


miércoles, 25 de enero de 2017

Confluencias



    Sin aspavientos fueron llegando las nubes: una a una se acomodaron civilizadamente sobre la cordillera, engarzándose en las agujas de sus cimas como recortables de cartulina hasta que, fruto de algún complejo equilibrio de fuerzas, alcanzaron una disposición compacta. Mucho antes las montañas tuvieron que hacer lo propio: romper la corteza y acodarse unas entre las otras de tal modo que su impulso terminó por ser contrarrestado mutuamente. También las múltiples corrientes que se abren paso en las entrañas del monte confluyen y afloran hasta reconocerse en el espejo velado de la charca. Incluso estas palabras acuden buscando un orden, queriendo ser una música callada y clara como una fotografía. Solo nosotros llegamos allí sin un objetivo evidente, sin una línea trazada. Hasta que nuestros traseros hallaron la piedra adecuada sobre la que reposar y fueron haciendo su aparición la empanada, el queso, el salchichón y unas manzanas.


martes, 17 de enero de 2017

Estrategias



    El frío empieza a menudo por un escalofrío, esa descarga simultánea de miedo y placer que nos produce su predicción, su anuncio en grandes caracteres como el título de una peli de catástrofes. Con ese anticipo empezamos ya a hacer acopio frente al descenso de temperaturas. 

    Para ello hay al menos dos estrategias posibles que la naturaleza nos sugiere: una, afrontarlo con acumulación de capas exteriores; otra, replegarnos hacia el interior de nuestros confortables agujeros. 

    El fotógrafo se pregunta entonces qué expresa mejor el frío: si la humedad escarchada y azul de los caminos o la humedad que se condensa en las paredes del salón como el sudor de una fiebre que sufre la casa por nosotros. 

    Y duda entre mirar a la intimidad o a la intemperie. 


martes, 10 de enero de 2017

Historia botánica



    Los primeros que fueron plantados eran obras maestras de ingeniería: esbeltas cortezas sintéticas se alzaban como columnas al cielo, envolviendo una intrincada red de conductos en cuyo interior un fluido energético ascendía por capilaridad hasta lo más alto y se ramificaba y distribuía. Se dice que la gama de verdes y ocres de sus hojas superaba la paleta del mejor pintor: llegado el momento programado para la entrada del otoño pocos placeres se igualaban al de verlas caer con el ritmo exacto de un metrónomo. 

   Sin embargo, con el tiempo aquellos ejemplares pioneros, construidos de forma casi artesanal, fueron dejando paso a otros de manufactura más basta, pues las autoridades afirmaban que solo abaratando costes sería posible concluir la repoblación. El resultado es esa maraña informe que hoy nos hemos acostumbrado a llamar bosque. 

   Cuando la fortuna nos sonríe y logramos dar con el esqueleto oxidado de alguno de aquellos árboles primigenios, un estremecimiento nos recorre. Nos acercamos con precaución, con respeto rozamos apenas su tacto acerado y frío, su estructura perfecta como una ley natural: sentimos de nuevo la emoción de lo auténtico.


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